Marcela Canabal

Me presento

Mi nombre es Marcela Canabal y lo primero que voy a decir es que amo los perros; amo tenerlos cerca, en mi familia, en la calle, en los parques, en el campo, en las casas de amigos, en cualquier parte. Hoy tengo el privilegio de dedicar mi vida a trabajar con ellos y hacer, de forma profesional, lo que para mí siempre fue un placer.

A eso se suma algo igual de importante: ayudar a las personas. Así nació Educando Mi Perro, una empresa que reúne mis dos grandes pasiones y que, con mucho trabajo, se convirtió en un proyecto del que me siento profundamente orgullosa. Hoy mi trabajo tiene dos ejes que se retroalimentan todo el tiempo: acompañar a familias a mejorar la convivencia con sus perros y formar personas que quieren dedicarse profesionalmente a este rubro.

Tengo estudios en Etología (Facultad de Ciencias, UdelaR), formación en Tellington TTouch y Zoofarmacognosis, y soy Adiestradora profesional y técnica en gestión del comportamiento cognitivo-emocional por la escuela española EDUCAN. Esta base me permitió desarrollar una mirada científica, ordenada e integral del comportamiento, que aplico tanto en los casos que trabajo como en la formación que doy.

Mi camino empezó en la academia, pero en un momento entendí algo clave: yo no quería observar animales desde lejos, quería trabajar con perros reales y ayudar a que fueran más felices dentro de sus familias. Así fue que en 2010 decidí crear un servicio enfocado en resolver problemas de conducta en el hogar, desarrollando un método propio, práctico, respetuoso y fácil de aplicar para las personas.

Con el tiempo, esa experiencia en campo y la formación constante me llevaron a otro lugar que hoy es central en mi trabajo: la formación profesional. Desde hace más de 10 años acompaño a personas que quieren trabajar con perros —como adiestradores, paseadores o en guarderías y hoteles— a formarse con una base sólida, clara y aplicable en la vida real.

Porque si algo aprendí en este camino, es que no alcanza con que te gusten los perros: hay que saber leerlos, entenderlos y trabajar con las personas también. Poder transmitir eso, y ver cómo otros construyen su propio camino laboral en este rubro, es de las cosas que más sentido le dan a lo que hago.

Sigo formándome constantemente, porque creo que este camino no se termina nunca. Pero si algo tengo claro es que todo lo que hago apunta a lo mismo: mejorar la vida de los perros y de las personas, ya sea acompañando familias o formando a quienes van a hacer este trabajo en el futuro.