Marcela Canabal
Marcela Canabal

Adiestrador Profesional y Técnico en Gestión del Comportamiento Cognitivo-Emocional.

Mi perro me atomiza para que juegue: ¿qué hago?

Si tu perro te trae la pelota cada dos minutos, te ladra para que lo mires o lo toques… no es grave, pero sí puede ser agotador. No porque sea “malo” o “manipulador”, sino porque nadie le enseñó a esperar.

En este trabajo, el foco está en ordenar el vínculo.

La solución no es jugar menos, sino aprender cuándo jugar

📹 Te dejo el video sobre este concepto

Con William —un Border Collie de 10 meses— pasa justo eso. Es un perro inteligente, activo y con muchísimas ganas de interactuar. Pero si dejamos que sea él quien marque el ritmo, podemos pasar el día entero tirando juguetes. 

Es importante comentar que con él ya trabajamos: el concepto de soltar a la orden y reglas del juego de tironeo.

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📍 Iniciá las interacciones vos

La primera regla es simple: las actividades las inicio y las termino yo, no el perro. Esto aplica al juego, a los mimos y también al acceso a recursos (comida, atención, paseo). 

Solo juego cuando se cumplen dos condiciones:

1️⃣ El perro se está portando bien: no está mordiendo muebles, ladrando en la ventana ni corriendo por el living.
2️⃣ No está demandando: no me mira fijo, no me empuja, no me tironea la ropa, no lloriquear ni me trae juguetes a los pies. Está tranquilo: acostado o sentado, con cara de “nada que hacer”.

Recién ahí lo invito a activarse.
Sí, es contraintuitivo, pero es exactamente lo que enseña al perro a esperar que seas vos quien lo activa, no al revés.

Los perros de alta energía o inteligencia no necesitan “más actividad”:
Necesitan entender cuándo activarse.

El mensaje es claro:
👉 No refuerces la demanda ni la excitación, reforzá la calma.

El juego es genial… ¡podés jugar todo lo que quieras!
Pero siempre cuando lo inicies vos, y no mientras hacés otra cosa.

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🦴 Manejo de recursos: todo tiene un dueño

El segundo punto clave es el manejo de los recursos.

Los objetos —como juguetes y huesos— no deberían estar tirados por toda la casa para que el perro elija cuándo usarlos.
Eso confunde y les quita importancia.

Todo lo que tiene valor, lo manejo yo:

👉 Si le doy un hueso, lo dejo disfrutarlo; cuando lo suelta, lo guardo.
👉 Si le doy un juguete para morder y lo deja en el piso, también lo guardo.
👉 Si me trae algo para que se lo tire y yo no estoy jugando, no lo lanzo: lo guardo.

De esa manera, el perro entiende que los recursos no están disponibles todo el tiempo, sino que dependen de vos. Eso no solo da estructura, sino que aumenta el valor de los objetos y enseña al perro a disfrutar desde la calma.

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🚫 Cosas prohibidas: los límites también educan

A veces se confunde “adiestramiento respetuoso” con “vale todo”, y no es así.

Cuando el perro ya no es un cachorro, es importante que empiece a distinguir que hay cosas que simplemente no puede tocar, como zapatos, plantas o cosas sobre la mesa.

Por ejemplo, si hay algo sobre la mesa —un juguete, una golosina o incluso su hueso—, no puede tomarlo (sí, está prohibido aunque sea de él). Esto es básico y corre por tu cuenta dejarlo claro.

Podés practicarlo con un ejercicio simple:

  1. Jugá un rato (o dale algo para jugar). 
  2. En la pausa (o cuando lo suelte) agarrá el objeto y ponelo en la mesa. Si es su primera vez usa una mesa más alta para que no pueda robarlo con facilidad.

La idea es que se lo vas a devolver cuando él de ofrezca una conducta de calma.

  • Si en el proceso empieza a ladrar, no lo corrijas ni lo mires. Ignoralo. Esperá unos minutos (por ejemplo 5 minutos). Si no logra calmarse, guardá todo en una caja y probá más tarde.*
  • Si intenta agarrar el juguete de la mesa, usá una señal verbal breve (un chistido o un “eh”) que le indique que eso no está permitido. Si la ignora, podés sumar una corrección breve con la correa, que marque el límite: eso no se hace. Si lo entiende y desiste, espera un poco más.**
  • Pero si se acuesta, se sienta o se va a su cama… ¡ahí sí!
    Le das el objeto y volvés a empezar.

La calma tiene premio, no la insistencia.

⚠️*Si durante el ejercicio tu perro:

  • Ladra de corrido más de 5 minutos
  • Intenta subir a la mesa después de 1 corrección con la correa

Practicá ejercicios de ir a la cucha, acostarse o sentarse a la orden ANTES de intentar esto de nuevo. Al reforzar esas conductas, favorecés que aparezcan en este escenario tan difícil.

📹 Te dejo el video con William para que veas cómo lo trabajamos en tiempo real. 

Es importante comentar que con él ya trabajamos: lo que significa el NO (chistido), ir a la cucha y acostarse.

 

💡 En resumen

Tu perro demandante no necesita menos amor: necesita estructura. Jugar, dar afecto, compartir espacio… todo eso está buenísimo pero con orden. Para dejar de ser invasivo y demandar juego sin parar lo primero es DEJAR DE REFORZAR LA CONDUCTA y reforzar otra (asociada a la calma).

Cuando vos manejás los recursos, marcás los límites y decidís cuándo y cómo ocurre cada cosa, el perro se relaja. Ahí sí aparece la verdadera conexión: un perro tranquilo, atento, equilibrado y listo para disfrutar sin demandas constantes.

 

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