NELVEG: guía práctica para que la convivencia deje de ser un suplicio.
1. Qué es NELVEG: Nada en la vida es gratis
Si estás leyendo esto es porque no estés disfrutando de tu perro. Lamento que estés pasando por eso, pero te quiero contar que tiene solución.
Eso sí: hay que cambiar de paradigma.
👉 Si tu perro es respetuoso y su compañía es un placer, no tenés que cambiar nada. Seguí como venís, que está todo impecable. Sean felices.
👉 Si no…
“Nada en la vida es gratis” (NELVEG) es el sistema más simple y efectivo del mundo. Para ponerlo en práctica no hay que ser un iluminado ni estar certificado como adiestrador.
Es sentido común puro y duro.
Con este método se logran perros respetuosos, con los que la convivencia es un disfrute.
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La cosa es así: los perros (cualquier animal, de la hormiga al elefante) tienen que trabajar para conseguir lo que quieren.
Punto.
Pero en la vida doméstica, con los perros, pasa esto:
- La comida aparece dos veces al día, servida en bandeja, cero esfuerzo. Si no come, le ponen carnecita en la ración, le cantan una canción o se la dejan todo el día… ¡all inclusive canino!
- Juguetes por todos lados, disponibles 24/7.
- Se puede subir a sillones y camas, andar por toda la casa y hasta pararse en la mesa a ver qué hay.
- Atención “on demand”: te toca la pata → lo acariciás; te ladra → lo sacás a pasear; te trae el juguete → se lo tirás; da vueltas por el living → le armás un juego de olfato porque “pobrecito, está aburrido”.
- Poco ejercicio o de mala calidad: un paseo de 20 minutos con correa corta, tironeando y ladrando, no le alcanza para gastar energía ni para hacer cosas de perro (correr libre, explorar, hacer pozos, nadar, estar con otros perros, revolcarse, etc.).
ENTONCES: si tu perro está descontrolado no es que sea “rebelde”.
Es el resultado de una receta para el desastre:
Exceso de beneficios (obtenidos sin esfuerzo o a base de pataletas)
+
Falta de límites, exigencias y desafíos mentales
+
Energía mal drenada / necesidades básicas de la especie insatisfechas
=
Perros demandantes, irrespetuosos e invasivos

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No hay forma de decir esto sin anestesia:
Si tu perro molesta, salta, muerde, ladra/llora para todo; rompe; no te deja comer en paz; tira de la correa; orina por cualquier parte, te ignora, te gruñe, etc… el problema no es él…
👉 El problema es la manera en que vos te vinculás con él y las conductas que estás reforzando en el día a día.
Duro, pero real.
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2. Principios básicos
a-Refuerzo positivo: hacer para obtener.
Trabajar para cobrar. Un intercambio justo, siempre.
- Querés salir a pasear → esperás tranquilo y sentado.
- Querés mimos → primero calmate, después vení y acostate en la cucha.
La consigna es que seas SIEMPRE VOS quien inicia las interacciones, y que lo hagas cuando el perro esté tranquilo y sin pedir nada.
Si tu perro elige cuándo y cómo recibe todo, te maneja como a un mozo y obtiene atención a base de ladridos y llantos… ya perdiste.
b-Control de recursos: dale valor a las cosas.
Restringí su uso, en tus términos. Los recursos son todo lo que el perro quiere y valora:
- Juguetes o juegos contigo (guardá todo en una caja y sacalo solo cuando lo invites a jugar).
- Atención de las personas (mirada, palabras, caricias, contacto, tus respuestas).
- Comida (su ración, un hueso, un juguete rellenable, la comida de la mesa, etc.).
- Espacios (sillones, camas, cuchas, lugares en general) y cercanía con personas o animales.
- Acceso (salir o entrar, subir o bajar).
- Inicio de actividades (ir al agua, al pasto, preparar la comida).
FIJATE QUÉ CONDUCTA TIENE EL PERRO CUANDO LE DAS EL RECURSO

La conducta que esté haciendo antes o durante la entrega del «premio» es lo que estás reforzando
c-Jerarquía: sí, existe. Y no, no es mala palabra.
Como en cualquier familia, alguien toma decisiones y otros siguen. La jerarquía es orden en la cadena de mandos.
Igual que con las personas: los padres toman las decisiones importantes (o deberían…) y los niños las siguen. Con el perro es igual: los humanos marcan el ritmo y la dirección de las actividades.
Eso no significa ser un déspota, pero tampoco ceder. La relación nunca será simétrica ni democrática. Podés ser empático y sensible, pero no ingenuo o permisivo.
¿Quién quiere recibir de visita a ese nene caprichoso que no para de llorar y abre cajones sin permiso? Nadie.
Con los perros pasa igual.
d-Paciencia y firmeza: no es magia, es constancia.
Es repetición, consistencia y no caer en las trampas de la mente. No se trata de imponer fuerza, sino de ser claros, pedir respeto y enseñar modales.
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👉 Si la convivencia o el paseo con tu perro es un desastre, preguntate si no estás dando demasiado sin pedir nada a cambio o si dejás que él decida cuándo y cómo usar los recursos.
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3. Cómo ponerlo en práctica en casa
Regla 1: Todo se gana
Antes de darle algo que quiere, pedile un comando conocido (sentado, echado, cucha, vení, la pata).
Si no sabe nada, enseñale YA. Empezá por el “sentado”, que es lo más fácil.
Ejemplos:
- Comer → esperá sentado hasta que le acerques el plato.
- Pasear → sentado antes de ponerle la correa o abrir la puerta.
- Subir al sofá → solo después de tu señal (solo con permiso y cuando NO lo pida).
- Jugar → pedile que antes se acueste en su cama 3 segundos.
- Afecto → llamalo y pedile que venga.

Regla 2: Ignorar la demanda insistente.
Basta de reforzar pataletas.
Si ladra, llora, rasca, salta o te empuja → NO RESPONDAS.
Ignoralo. No lo mires, no lo toques, no le hables, no lo rezongues, no le des órdenes.
Esperá que deje el escándalo (5–10 segundos está bien). Cuando se siente, se eche o se vaya a su cama (o a tomar agua o a mirar por la ventana), ahí sí puede ganarse algo positivo.
👉 Si sabés qué quería y puede tenerlo, dáselo.
Tip master: si tiene crisis muy intensas, buscá un lugar seguro donde ponerlo para que pueda tranquilizarse (ejemplo: encerrarlo en la cocina) o salí vos de la habitación y volvé cuando ya paró.
Ejemplo: ladra porque quiere jugar. Reconocé su necesidad, pero no la cubras en ese momento. Esperá que se calme y se aburra. Cuando se tire a descansar lo llamás y lo invitás a jugar.
Es como un niño que te grita por un vaso de agua: la necesidad es válida, pero la forma importa. Mostrale cómo pedirlo bien, y cuando lo haga de la manera correcta, se lo das.

Regla 3: Hablá poco cuando pidas cosas.
Si diste una indicación, el comando se da una sola vez. Mientras menos hables, mejor, prioriza tus gestos.
Si no responde a una orden conocida, no lo repitas. Entrená obediencia 5 minutos al día con premios. Tomalo en serio.
Si no hace los que le pedís: No lo premies y usá la correa para guiarlo y listo.
Hacer caso no es opcional.
Regla 4: Toda la familia aplica lo mismo
Si uno cumple las reglas y otro no, el perro se confunde.
Todos deben seguir las mismas pautas. No se boicoteen entre ustedes.
Regla 5: Paciencia al inicio
Al principio, tu perro puede intensificar lo que hacía antes (más ladridos, más saltos). Son los “arranques de extinción”.
No cedas (no hagas nada). Con constancia, desaparecen y aparece la calma.
Mantenete firme y tranquilo: el que se enoja, pierde.
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Te dejo un video aplicando el sistema NELVEG con un cachorro para enseñarle a que no salte sobre mi estando de pie.
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4. Conclusión
¿Querés que tu perro te acompañe sin ser un tormento, que tome buenas decisiones, que sea más considerado con tu espacio y tu tiempo, que esté más relajado y atento a vos?
¿Te gustaría llevarlo a todos lados —desde un asado con amigos hasta la casa de la tía con alfombras y adornos de vidrio— y que se porte como un duque?
Empezá hoy a usar NELVEG y vas a ver cambios enseguida.
Si aplicás el sistema con compromiso, en pocas semanas vas a ver otro perro. Pero ojo: aunque el concepto es simple, lo difícil es no ceder a sus manipulaciones ni caer en el enojo.
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5.NELVEG no es para cualquiera, es solo para valientes.
Si te cansaste de pasar mal y de pelear todos los días y querés que las cosas cambien. Vos tenés que cambiar primero (lo demás ocurre solo). Es cuestión de tomar una desición y mantenerla.
👉Mostrale a tu perro que las cosas se ganan estando tranquilo y haciendo caso.
Mantené eso 4 semanas de forma consistente y fijate que pasa.
PERO ATENCIÓN:
Si dejás el plato lleno todo el día, le ponés pollito porque “no comió”, abrís la puerta cuando ladra de lástima, lo acariciás cada vez que te lo pide o jugás porque te arrimó la pelota “porque es tierno”… no va a funcionar.
No pierdas el tiempo.


