Si tu perro tiene dificultades para socializar (se asusta, se eriza, ladra, o simplemente es demasiado intenso al acercarse) es muy buena idea ayudarlo para mejorar su desempeño a la hora de hacer amigos. Estas ayudas son importantes sobre todo en el primer encuentro con otro perro. Veremos entonces qué podemos hacer:
- Antes de ir a zonas con perros, juega, corre y disfruta con tu compañero canino: estar de buen ánimo predispone a pasarla bien y nos da un buen punto de arranque emocional. También ayuda a liberar gran parte de la energía acumulada que a veces distorsiona los encuentros si no está bien drenada. En resumen, una buena dosis de juego para arrancar.
- Tener los materiales adecuados: arnés de enganche frontal (anti-tirones), cuerda o correa larga son cómodos y seguros para que el perro esté a gusto. También puedes poner un bozal si crees que es necesario. Un collar de ahorque o común y una correa corta puede empeorar la conducta de tu perro porque son incómodos, molestos y hacen que el perro esté frustrado si va tirando.
- Estar cerca de tu perro y con la correa en la mano: si estás muy lejos o está suelto no puedes evitar un conflicto en caso de que ocurra. Una vez que se olfatean y vemos que son energías compatibles podemos alejarnos y dar más espacio. Si vemos que no son compatibles o hay tensión por parte de alguno de los dos animales, llamamos a nuestro perro con voz amigable, le damos un premio y nos movemos a otro sitio.
- Siempre acércate a los otros perros haciendo un círculo: nos aproximamos a los perros desconocidos haciendo un arco, tratando de ir en dirección de la cola del otro perro y evitar los encuentros cara a cara por lo menos al inicio. Podemos repetir el círculo cada vez que sea necesario.
- Ante la duda, mantén el movimiento: si ves algo de tensión en algún perro de los que se están vinculando continúa tu camino, sigue moviéndote con calma por el espacio en círculos o en línea recta, si ves que la tensión no se disipa, aléjate más.
- Nunca rezongues a tu perro o tires de la correa: si tu perro se asusta o se eriza al conocer a otro perro no sumes más tensión con un estímulo negativo, llámalo amablemente por su nombre al tiempo que te retiras unos pasos sin tensar la correa, si viene, dale un premio delicioso y felicítalo mucho!
- Siempre atiende al lenguaje corporal: si ves que tu perro está erizado, encorvado, con la cola muy arriba o muy abajo, haciendo movimientos de huida o de amenaza, es momento de alejarnos un poco. También esta pendiente de su cara, una boca abierta y una mirada suave son buenos indicadores, por el contrario, una boca cerrada y ojos de miedo o muy duros no son buenas señales. De igual modo debemos mirar al otro perro y su lenguaje corporal!
- No lo pongas en situaciones desagradables dentro de lo posible: todos tenemos gustos y preferencias, si tu perro es un macho adulto y no castrado, tal vez se sienta tenso al socializar con machos de igual condición, si es un perro que tiene miedo de otros no es buen compañero de juego un perro enorme y muy bruto, lo mismo para un perro veterano, tal vez no le haga gracia estar metido en un sitio lleno de cachorros…Tú conoces a tu perro, sabes lo que le gusta y lo que no le gusta, trata de evitar llevarlo al límite.
- Si tienes un problema grave, busca ayuda: si has probado todo esto y más y aún así no logras mejorar los resultados, tal vez debas contratar un educador canino que te ayude a resolver tu problema. En caso de hacerlo, observa el modo de trabajo del mismo, pide para estar presente en las sesiones y asegúrate de que tu perro se sienta cómodo con el método. Busca una persona que esté calificada y que utilice estímulos positivos y materiales amigables. Si el educador quiere colocar a tu perro un collar de ahorque, eléctrico o de pinchos, huye lo más rápido que puedas.




1 comentario en «¿Como puedo ayudar a mi perro a socializar?»
Es una explicación muy larga. La pueden leer en un momento que se los permita.
Maite (que significa «amor» en idioma «euskera») llegó a casa muy pequeñita. No sabemos si la habían destetado antes de tiempo. Luego de sus vacunas, salió a pasear. Poco tiempo. Llegó la pandemia, la aparicion del alzheimer de mi mamá a la que acompañaba mucho tiempo, por lo que no pudo sociabilizar más que con nosotros, mi esposo y mis tres hijos que estaban y están encantados con ella. Conforme llegan a casa, la buscan.
Nunca ha roto nada en casa, respeta cuando comemos. Nos mira con cara de tristeza, pero ni si quiera intenta quitarlo.
Pero Maite le ladra A TODAS las personas que llegan a casa y «les pido que hagan que no existe «. No les muestra los dientes, pero no pueden hacer ningún movimiento brusco cerca de ellos. Les vuelve a ladrar.
A la tercera y cuarta vez de verlas, ya es todo CASI normal.
Cuando salimos a la calle, casi no le ladra a las personas, al principio le ladraba a la estatua de J. P. Varela en la plaza.
No queda un perro al que no le ladre. Los enfrenta. Si son grandes se acerca, se aleja, ladrando. Incluso alguna vez ha hecho sus necesidades en el momento. Se para en dos patas y los enfrenta. Pero retrocede si se siente en peligro
Reconozco que tenemos hiperapego una con la otra. No he pasado una noche si no está en casa.
Llegó y me sigue hacia donde vaya. Salta al sillón, a la cama y se me sube a las piernas.
Esa es la historia en resumen, ojalá hayan leído hasta aquí. Les ruego que me digan qué pasos a seguir, en especial por ella, que pueda relacionarse con otros perros. Y por mi esposo que ya «no nos tiene paciencia». La quiere mucho, pero ante algún ladrido en la calle ya soy yo » que la malcrío». Seguramente es así.
En diciembre complicará 4 años.
Les agradezco muchísimo, y espero me den alguna directiva o la entrenen ustedes.
Soy Cecilia Alvez
095 395 848